Transgénica

Obra reunida Gabby De Cicco

Por Ivana Romero

Todas las personas tenemos una canción. De lo que se trata es de encontrar las palabras que nos lleven hasta ahí. Esto dice Patti Smith en el prólogo de sus canciones reunidas, un volumen que compila su voz entre 1970 y 2015. Y agrega: “Encontramos inspiración donde podemos: en una guitarra escondida en la esquina del garaje, en una frase que trae el viento, en otra que descubrimos al caminar. A través de un reflejo, podemos encontrarnos a nosotros mismos al otro lado del espejo. O a veces reconocemos nuestra canción, en la canción de otro”.

De otro. De otra. De otre. De otrx. El binarismo estalla y sus esquirlas revelan la multiplicidad de lo humano. No es un problema que Smith tenga ya que en ese “another” del inglés hay una neutralidad que admite muchas posibilidades. El castellano impone una toma de posición. De allí, como respuesta, la necesidad de que el reflejo no devuelva una mirada más auténtica y libre (incluso, salvaje), ligada al grito primigenio más que al susurro disciplinante de la academia. En esa zona de enunciación se instala Transgénica, la obra reunida de Gabby De Cicco, poeta lesbo feminista intersex no binarie para quien “lo personal/político es poético”.

Este libro, editado por Baltasara, compila siete libros escritos por De Cicco –que nació en Rosario en 1965 y allí es donde vive– desde mitad de los ochenta hasta ahora: Bebo de mis manos el delirio (1987), Jazz me blues (1989), La duración (1994), Diario de estos días (1998), Queerland (2011) La tierra de los mil caballos (2016) y el nuevo poemario, que da nombre al volumen. La enumeración no es azarosa: está vinculada a transformaciones internas, militancias feministas, poetas descubiertas a lo largo del camino, amores y amistades mencionadxs en estos textos. En ese sentido, Transgénica transita una zona biográfica-poética-política.

Esa lengua también articula en un mismo espacio a rockstars como Laurie Anderson o Joe Strummer junto a poetas como Adrienne Rich, Mirta Rosenberg, Diana Bellessi o Macky Corbalán y también lecturas iniciáticas de Alejandra Pizarnik o Hélène Cixous. Por debajo, la huella de Patti señala un camino, casi una peregrinación. De hecho, La tierra de los mil caballos (2016) –cuyo título evoca el disco Horses– está dedicada a la artista, que Gabby descubrió hace muchos años cuando compró el disco Dream of life, editado a fines de los ochenta, en una disquería de Rosario. Se fue de vacaciones y volvió y recién entonces escuchó lo que esa chica tenía para decirle. Desde entonces hasta ahora, lxs dos dialogan de un modo íntimo que solo la devoción comprende. Y es que De Cicco aprendió, con el tiempo, aprendió a elegir sus interlocutorxs. “Seré el espejo/ donde querrás volver/ a mirarte y la imagen/ será puro vacío esmerilado”, advierte en uno de esos poemas.

Transgénica se publicó hace unos meses, cuando el mundo era otro. Por entonces, Gabby me dijo durante una entrevista: “Transgénica da cuenta del punto hasta el cual llegué ahora. Sobre todo, haber podido traer un cuerpo intersex a la poesía. Eso la experiencia de un cuerpo desobediente de distintas normas, de ese cuerpo que ha pasado por el abuso, que está regenerándose por dentro. En ese sentido, este es un libro de sobrevivencia. A lo largo de mi poesía hay un cuerpo que se piensa con singularidades en cada momento”.

Esa reflexión atraviesa toda su poesía pero emerge con claridad en Transgénica (el poemario) y en el “bonus track” (así lo definió Gabby) que cierra ese libro: su “Manifiesto Post-Apocalíptico Punk (Que explote)”. “Las palabras no alcanzan/ para hablar de nuestrxs muertas/ mujeres, tortas, travas/ que explote lo que necesite/ explotar cuando sea”. Ese poema devino hit cada vez que Gabby lo leía en público (en Rosario, en Buenos Aires, en cualquier lugar donde ellx viajara; Toronto, por ejemplo), impensada canción de los días previos a la pandemia, donde volvíamos a recuperar la calle como espacio de denuncia y resistencia. “Si la poesía intenta ser un modo de volver a nombrar el mundo, entonces sentí la necesidad de avanzar en la utilización de un lenguaje no excluyente, que intenta nombrar eso que el lenguaje binario acota”, ha dicho lx poeta.

Este libro reúne treinta años de obra, que también son treinta años de mutaciones. Por ejemplo, hace unas semanas, De Cicco publicó en redes sociales que ampliaría su Manifiesto, porque las mujeres, travas y trans siguen siendo asesinadxs, porque en Estados Unidos el asesinato de George Floyd volvió a encender la mecha. Algo había profetizado Claudia Masin en el prólogo de la obra reunida cuando decía que este es un libro urgente, en reinvención constante, donde las palabras se liberan como veneno para convertirse en aire, pan, alimento, animal desbocado devenido deseo.

Esa alquimia que atraviesa los siete poemarios se atisba ya desde el título. Si lo transgénico es aquel organismo modificado por ingeniería genética, aquí lx poeta subvierte el cientificismo, toma las riendas, decide ellx mismx convertirse en su mejor obra: deconstrucción que atraviesa su cuerpo, su subjetividad y por lo tanto, sus palabras. Todo eso, en un presente continuo que sigue resignificando cada uno de los versos.

Ahora la canción se transforma allí donde el diálogo deviene vital más allá de la distancia (social). “Ambos tienen la mirada feroz de los amantes/ al umbral de la visiones más salvajes”, escribe De Cicco para evocar el vínculo cambiante entre Smith y el fotógrafo Robert Mapplethorpe. Las visiones del presente pueden ser inquietantes, como cuando nos reflejamos en el ojo de alguien amadx un segundo antes de que se vaya. Ni la poesía ni el amor darán respuestas: solo bailarán su danza, como siempre lo hicieron. En medio de esta intemperie, Transgénica puede ser leído como un ser vivo que una vez más está mutando de piel. Un animal hermoso que sabe que el futuro no está escrito. De hecho, siempre lo supo.

 

Poemas

Somos esta tierra yerma

lo que no puede hablar

lo que persiste en la semilla:

esta flor, esta rama, este árbol

ya estuvieron ahí, aquello que bebe

desde la raíz y se levanta.

 

Pero si somos esta

tierra yerma

qué es lo que bebe

qué es lo que sube

 

en este lugar

donde los relojes se dan vuelta

la arena se transforma en ceniza

la ceniza es puro viento

el viento es la marca

que dejan quienes mueren

cerca de tus labios

cuando te besan.

¿Qué es un cuerpo entero? 

¿Está mi cuerpo 

entero?

 

Yo siento lo que falta

cuando roza el muñón

que expuesto va conmigo.

 

A quienes 

nos arrancaron algo

se nos ve en la mirada

que nada esconde

que nada puede desviar.

 

MANIFIESTO POST-APOCALÍPTICO PUNK

( Que explote)

que exploten estas cabezas

armadas de chatarra

llenas de arena

de un desierto post-apocalíptico

que exploten

como en la película Scanners

y que nada quede

del pensamiento patriarcal

que arrastramos desde que nacemos

que explote la cabeza

la Matrix

el dolor mismo

del cuerpo pariendo-me

que explote

y se vuelva armar

en cámara lenta

hacia atrás

hacia la semilla

como en el cuento de Carpentier

sería mejor que exploten

los quirófanos

antes que nos sometan

sin consentimiento

a tantas operaciones

que explote el cuerpo

médico y se claven

bisturíes en los cuerpos

de quienes deciden lo que podés ser

y lo que no

que exploten los géneros

que no sean un límite

o que sean

a imagen y semejanza

de tu deseo cambiante

si se te canta

estar del otro lado

de donde te esperan encontrar

que explote este cuerpo torta

en tu boca y se haga agua

ripio en el roce de los pezones

que explote el mapa

que no sabe adónde te lleva

que explote el cuerpo

de quien empala

de quien incendia

a las mujeres que no ama

que exploten esos cuerpos

ese odio

hacia afuera

que los ciegue

que no sea solo

el motor de un movimiento

las palabras no alcanzan

para hablar de nuestrxs muertas

mujeres, tortas, travas

que explote lo que necesite

explotar cuando sea

la reserva moral

la económica

la moralina

que explote todo

en tu cara

en la historia familiar

en lo poco familiar

que suena cuando

hablamos de lo siniestro

que explote en el bulto del

violador, en la mano de

quien fucking abusó,

que explote

Gabby De Cicco

Poemas de Transgénica – Obra Reunida, Baltasara Editora, 2019.