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Sin categoría – Vuelo de Quimera https://vuelodequimera.com.ar Editorial Independiente Wed, 13 Dec 2023 15:25:11 +0000 es hourly 1 https://vuelodequimera.com.ar/wp-content/uploads/2021/02/cropped-Qmarca-02-32x32.png Sin categoría – Vuelo de Quimera https://vuelodequimera.com.ar 32 32 Prólogo de RADIORELOJ. Las metáforas son mis cicatrices por Eugenia Straccali https://vuelodequimera.com.ar/las-metaforas-son-mis-cicatrices/ https://vuelodequimera.com.ar/las-metaforas-son-mis-cicatrices/#respond Wed, 13 Dec 2023 14:50:58 +0000 https://vuelodequimera.com.ar/?p=9257

PRÓLOGO

RADIORELOJ de María Ester Alonso Morales

Las metáforas son mis cicatrices

La diferencia entre las estaciones, al igual que la diferencia entre el día y la noche o entre un día soleado y un día lluvioso, es vital. El discurrir del tiempo es turbulento. La turbulencia acorta los tiempos vitales, objetiva y subjetivamente. La duración es breve. Nada dura. Esto es tanto una oración como un lamento.
¿Estamos a tiempo?, de John Berger y Selçuk Demirel
¿Qué hora son mi corazón? / dos de la tarde en La Habana / ocho pm en Hamburgo / tic tac / tic tac / a los 62 años / de la Revolución / tic tac / tic tac / radio reloj. La poesía es para María Ester Alonso Morales (Marichu): tiempo de experiencia anacrónica, espacio utópico de la libertad creadora, territorio donde la vida sincroniza con la esperanza, no con la espera inane de la muerte. Ella es una poeta HIJA de la revolución eterna y como las hespérides, es cuidadora del manzano dorado. La circunda Mnemosyne la musa madre que resguarda todos los relatos heroicos, sus versiones míticas y también protege las epopeyas más nítidas de los héroes anónimos, que a través de su voz poética hablan de la identidad, de la justicia, de los recuerdos urgentes de los pueblos. Por eso, sus poemas son las astillas del pasado que vuelven con la potencia de una verdad: histórica / autobiográfica / poética / invencible / política /contemporánea. “Cambiar el mundo es imposible. Es una perfecta utopía, pero hay que seguir siendo utópicos, porque si no yo me muero de asco. ¡Me muero de asco!”, declaró el cantautor franco-español Manu Chao en una entrevista (2007). La autora dialoga con la canción de este artista, difundida el 14 de mayo de 2001, especialmente realiza un gesto intertextual con la canción “Me gustas tú”, el primer tema de su disco Próxima estación Esperanza. ¿Cuál fue la fórmula del éxito de este músico? Tal vez está en la recurrencia sonora, en la melodía de los mismos sintagmas pronunciados una y otra vez como las horas de un reloj imparable; y el hecho de que, en el lapso de cuatro minutos, el tema dice 27 veces “Me gustas tú”. La repetición de esta frase es fundamental para el ritmo; suscita insistentemente en quien la escucha deseo de cantar, mover el cuerpo, bailar. Es un tema que “causa el compás del deseo“, es decir estimula la posibilidad de vivir a pesar de que lo real y el mundo como dice Marguerite Durás se hayan vuelto: insoportables. Siempre existe una posible estación donde sostenerse para la batalla por sobrevivir al riesgo.
Este poemario levanta, junta los cristales pretéritos diseminados del gran tiempo de los derrotados-no vencidos; recupera en su escritura, las llamas de los silenciados que permanecen como lumbres. Escribe la letanía de los que sufrieron la violencia de los estados genocidas y pueden cantar en voz lírica una música deseante y reparadora. Sus poemas son fragmentos de un archivo que aunque inconcluso constituye un patrimonio de imágenes supervivientes.
El espacio literario para Marichu es: la isla de Ernesto Cardenal. Allí perdura el son de la libertad. Donde puede crearse e intervenirse lo real con la palabra de otro modo, resignificar el lenguaje que ya no comunica, ni conmociona e invocar voces vibrantes que arengan revueltas, sublevaciones, poesía sin cadenas.
Los versos son sencillos y complejos como las metáforas puras porque son: testimonios de un tiempo herido, son los vestigios de una ilusión estallada, resiste, en las palabras-cicatrices. Resiste en la fortaleza de un sujeto lírico que se sostiene en la desgarradura del exilio cultural. Resiste al dolor de los cuerpos de los ausentes, desde la desmemoria, desde las ruinas. Resiste, escribe poesía, se traslada como un juglar y lee para todos los que quieran escucharla y resiste. Desterrada, resiste.A pesar de las imágenes de la barbarie en que vivimos, en la época de la imaginación desvastada y de la crudeza que nos circunda, la imagen es supervivencia mínima. Esta concepción hace cifra en el programa cubano. Radio Reloj, que no cesa de hablar de los años dorados de la lucha. Y en el objeto reloj, pieza salvada de un incendio. Los objetos, las noticias que anuncian los locutores en la radiofonía cubana vienen de un tiempo cosmológico. Ellos están adentro y afuera del tiempo. Nos invitan a recuperar la emoción de descubrir misterios, asombros revelaciones breves, que regresan para entusismarnos: hubo ansias de ser libres, todavía estamos a tiempo. Y nos desconcierta la insistencia pero nos alivia. Marichu presenta en su obra una subjetividad en fuga (como en la pieza musical) escribe en el nomadismo y paradójicamente dentro de la ciudad querida, alejada o lejana de su patria-nacimiento, ella escribe la belleza de escribir: Estar aquí / como flotando / en un sueño / regreso al pasado / la vida sin mí / en una tarde preciosa de sol / mientras / me voy. ¿Dónde puede irse un poeta cuando la polis no lo aloja? Sale nómade para armar comunidad, a tramar lazos fraternos con la alteridad para narrar desde la lírica, la legibilidad histórica. No siempre una poeta tiene un cuarto propio, y desgrana su letra trashumante.
En este libro no hay vencidos, se oye el eco de la radio cubana, trayendo ráfagas revolucionarias. La fuerza poética retorna con las fechas, con el calendario de las batallas de los apasionados, los injustamente olvidados, los desaparecidos, los fusilados. Por eso Marichu, si bien es una poeta errante, por momentos espectral, desata fortaleza poética: es capaz de hallar los indicios de un corazón latiendo sin parar, prosigue los anhelos-huellas en las agujas de un reloj rescatado de una fosa común. Y presenta una voz que sigue contando, cantando, cantando la Revolución, que continúa preguntándose en cada estribillo qué hora son mi corazón, qué hora son mi corazón. Al son de mi corazón escribo la canción de la eterna revolución.
La rima interna de sus poemas encubre la duración temporal que no finaliza y que va contraria al movimiento cronológico neoliberal y aniquilador de sujetos, va en contra del tiempo que aquieta y corta el pulso vital. Sus textos poseen impulso político que deviene constante interrogante: ¿Dónde estás? / ¿adónde te llevaron? / ¿qué le pasó a tu corazón? / preguntas que retumban / en el cuerpo de quienes te amamos / midiendo el tiempo de tu ausencia / 80 años después de la guerra civil / los antropólogos desenterraron / en una fosa común / de Cataluña tu reloj / antiguo reloj de cobre / incendiado y detenido / a las diez y tres minutos / del fatídico día o noche / en que apagaron tus ojos / ¿qué voy a hacer mi corazón?
En el libro El bergsonismo dice Deleuze (1996):

La duración es esencialmente memoria, conciencia, libertad. Es conciencia y libertad porque en primer lugar es memoria. Ahora bien, esa identidad de la memoria y la duración nos la presenta Bergson siempre de dos maneras: “conservación” y acumulación del pasado en el presente; o bien: “ya sea que el presente encierra distintamente la imagen siempre creciente del pasado, ya sea, más bien, que testifica, mediante su continuo cambio de cualidad.

La memoria, los sueños perdidos o los nocturnos y el exilio, Marichu los lleva en su espalda. Ella sabe sabe que puede alivianarse poetizando su vida cotidiana. La duración en Bergson es tiempo, pero no un tiempo medible, divisible, parado o tiempo espacializado. La duración en su poesía es dis-continuidad, tiempo no-compacto, es real-maravilloso, prolongación y crecimiento. La duración es mantener el amor por los que quedaron del otro lado del océano. Continuidad indivisible, multiplicidad cualitativa, que solo es captada directamente, sin mediación, sin discurso y sin análisis, por la intuición, cuando se da de forma inmediata a la conciencia a través de la creación poética. Así en Radio reloj, la memoria va más allá de la subjetividad marcada por Cronos y tiene que ver con algo que está antes de la historia misma, que es prenatal, arcaico; pero también es duración de una nebulosa muerta que sigue brillando a años luz, tiempo que supera lo humano (no todo es resto o se pierde) acontecimiento que crece, se expande, engrandecié ndose en el fluir de la vida. Marichu es una mujer que hace historia. Es esta concepción la que lleva a Bergson (2004) a decir:

No pensamos más que con una pequeña parte de nuestro pasado; pero es con nuestro pasado todo entero, incluida nuestra curvatura de alma original, como deseamos, queremos, actuamos. Nuestro pasado se manifiesta, por tanto, íntegramente en nosotros por su impulso y su forma de tendencia, aunque solo una pequeña parte se convierta en representación.

El tiempo-duración se ensancha en el presente, se extiende milagrosamente, es movimiento militante, potencia, revuelta. No es algo que ya fue, que quedó atrás sin ninguna relación con nosotros. El tiempo pasado se tiene que mirar ontológicamente como dice Deleuze; es decir, el pasado ingresa en nosotros con intensidad, condiciona la forma como pensamos, actuamos, queremos, deseamos, vemos e, incluso, como percibimos, porque la percepción también está condicionada por la experiencia presente. No siempre somos conscientes, a veces los sueños nos revelan certezas: Marichu extraña a su patria y a los que quedaron en ella. Solo sabemos que está ahí, que actúa, pero no sabemos cómo lo hace. La poeta escribe sobre esa incertidumbre: Soñé / que volvía al país / en un micro a Buenos Aires / conducido por troskos / sacaba la cabeza por la ventanilla / cantando la marcha peronista / los compas me hacían callar / discutíamos cuál era el camino / más
corto / cuando llegamos a Plaza de Mayo / se habían ido todos / frente a la Casa Rosada / me encontré a mi vieja / paseando la perrita de la vecina / ahora vivo acá dijo / me mudé con Cristina / en diciembre / me fui a cambiar de ropa / en un baño público / tenía que enviarte un mensaje de voz / decirte aquí estoy.
Aquí estamos los lectores, encontrándonos con lo que podemos llamar “el peso de la historia” alquimizado en literatura, ese peso que se impone inexorablemente no logra devorarnos, la historia sacrificial se vuelve río, supervivencia.
En tanto exiliado, el sujeto lírico ha sido dejado en la vida, en el filo, con las raí ces intactas. El duelo es desamparo en algunos pasajes. Ese desamparo es orfandad a veces, no tener lugar en el mundo, ni geográfico, ni social, ni político. Sin embargo, la subjetividad lírica no está́ desprendida del devenir histórico. Desde la orilla de otro continente, ella resguarda su lugar propio: la poesía. Es ésta una de las experiencias más reveladoras: desamparada de la patria la siente con todos sus sentidos posibles. Pero para eso, debe desenredar los nudos de su país y los autobiográficos.
Si la historia es discontinua, Marichu busca el derrotero de un barco que le permita navegar su existencia, anclar su pasado, crear ríos de tiempo, lograr permanencia. Y así en esas aguas logra desdibujar las pesadillas. En su caso, esa vuelta al pasado, navegándolo a contracorriente, es un fuerte gesto de restablecimiento de la continuidad de la historia argentina, latinoamericana. Solo así esa historia se transparenta, se aclara a través de su mirada imaginaria. Tal como cuando se presenta el significado de los sueñ os a la conciencia nítida. Por eso, surca a la distancia, escribe mientras extraña. Escribe cierta claridad que evita que el terror y el desastre se repitan. Su poesía es alegoría y montaje reparador para la memoria colectiva.
Ella desde el borde ha visto las derrotas. Y esa trama de afectos logra reestablecerla, esribiendo encima de las heridas. Ella escribe, lee sus poemas, se orienta, escribe y sana. Las metáforas son sus cicatrices. Escribir es ir hacia el origen para recoger la experiencia, para recursar de todo lo que vale la pena ser valorado como tesoro. Entonces la poeta celebra lo efímero, los detalles y se constituye en presente-eternidad-aliento-poesía. Y esa unidad amorosa, ese hilo que surce lastimaduras, es ya salvación para nosotros.
Esa asunción del pasado es un despertar con el horizonte despejado. Por eso la escritora que sostiene el tiempo de la duración es también justiciera. No hay que arrastrar el pasado, ni el ahora; el día que acaba de pasar hay que llevarlo hacia arriba, juntarlo con otras, otros. Escribir para ella es: cohesión del ayer en el mañana. A través del hoy escrito, se restablece el aura de la historia propia y la de todos. Radio reloj enuncia: “no” al olvido y le dice sí“ a la recuperación del pasado, en el presente vivo de nuestros muertos; solo así el tiempo se abre a la experiencia utópica. Sólo así evitamos repetir la tragedia y actualizamos en nuestra cotidianidad un mar doloroso. Poetizar para Marichu es: acción, sostén de la esperanza: Cuando la incertidumbre / se te haga insoportable / sentate y respirá / detené el tiempo / y sus ruidos / exhalá el aire / lentamente / confiá en tu camino / no estamos solas / estamos rodeadas / de las que fuimos,
La clave de este hermoso libro está en los múltiples tiempos que se pliegan y devienen reminiscencias, resplandores de futuro. El sueño poético, nos traspasa, se proyecta como una película y el sujeto lírico embellece el vacío, lo vuelve
pleno. Aquí no hay tiempo, sino anacronismo, superposición de temporalidades. Tiempo establecido (ganado) por la conciencia. Encontramos las imágenes en suspenso benjaminianas en cada poema; éstas nos asaltan para revitalizarnos. Prevalece en estas páginas el tiempo testimonial, epifánico, el de la existencia comprometida, lírica, feliz. Como dice John Berger, ella escribe poesía para que “siempre estemos a tiempo”.

Eugenia Straccali

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Lectores con librería // Patio Interno Libros

Instagram: @patiointerno.libros

En una esquina arbolada, Federico Navamuel y Florencia Alconada en el invierno de 2019 abrieron las puertas de la librería Patio Interno. Un espacio que cobija a lxs lectores: los muebles, la música, la luz, la cálida atención, las recomendaciones personalizadas; un proyecto pensado como intervención social y cultural en la ciudad. 

Desde Metafórica Revista y Vuelo de Quimera encontramos afinidades con la librería en los modos de construir los vínculos con lxs otrxs (autorxs, librerxs, editorxs, artistas y el público en general). Compartimos territorios artísticos ideados para realizar actividades que integran a la comunidad (música, presentaciones de libros, charlas, lecturas), donde se recuperan los espacios públicos (virtuales y físicos) que reparan lazos intersubjetivos. 
Entrevista a Federico Navamuel

Metafórica Revista: Fede, ¿querés presentarte, contar acerca de tu presencia como librero y la iniciativa primera de abrir esta hermosa librería?

Federico Navamuel: Muchas gracias. Mi nombre es Federico Navamuel. Abrimos esta librería Patio Interno hace tres años, el 20 julio 2019, en el marco de una crisis económica compleja, por una cuestión estrictamente personal de amor a los libros, de querer estar cerca de la literatura, de las editoriales y de los escritores, las escritoras. Pensando un modelo de librería micro, micro librería, el primer local tenía 35 metros cuadrados. Lo que buscábamos era crear un espacio de encuentro donde vos pudieras entrar a la librería, charlar, donde se pudiera hablar de libros, de lecturas y de otras cosas también.

En un primer momento la librería fue pensada como un espacio, espacio para estar más que para pasar, queríamos generar esa sensación.

MR: El habitarla, es toda una decisión, porque la función del librero no es la misma que la del vendedor de libros.

FN: Justamente, yo vengo de otro lado, de otros trabajos, nunca tuve una librería, ni tengo nadie conocido que la tenga. Incluso en mi casa, mis padres son los dos veterinarios. Con el tiempo hubo algo que se me generó vinculado a los libros. Previo a abrir la librería estuve haciendo un taller de edición con Eric (Eric Schierloh), un año yendo todos los sábados y él me enseñaba, encuadernabamos y me compartía sus experiencias editoras. Patio Interno era el nombre de mi editorial. Así empezó el nombre.

MR: Esa base para la creación de la librería está, es como si hubieras fundado a partir de ahí yendo a la matriz del librero.

FN: Sí. Eric es un gran arengador y Esteban López Bruzza tiene mucho que ver con la librería también porque me construí como lector a su lado. Mucho de la curaduría literaria tiene que ver con las lecturas que hacía con Esteban. Hice el taller de escritura con él seis años, entonces ahí hablábamos ya de una posible librería. Incluso en el 2012 llegamos a señar un local en Villa Elisa, la idea era poner la librería en un lugar alejado, para que la gente tuviera que buscarla, un lugarcito no muy visible. No se dió y pasados los años encontramos este local en City Bell y así fue que sin conocimientos ni experiencias previas, solo con la intuición y las ganas llevamos adelante una librería. Hemos aprendido mucho, pero estamos en un proceso, es muy lindo eso también.

MR: Fede, ¿esta librería podemos decir que fue construída con tus propias manos?

FN: El color verde está muy vinculado a Florencia, mi compañera, que desde un primer momento imaginó todo verde, nos gustaba mucho y se nos ocurrió también ponerle maderas más claras. Al principio teníamos muchas plantitas, mucha gente pensó que éramos un vivero. Teníamos todo verde y de golpe un montón de plantitas hermosas que fueron creciendo, ahora ya no tenemos espacio para las plantas.Las estanterías las pusimos nosotros mismos, con un sistema muy simple, con esta suerte de frente que genera una sensación de robustez en los anaqueles. Es lindo eso de estar, haberla pintado, haberla construído en cierto sentido te da mucha más pertenencia, la conocés hasta el último rincón. Abrimos en julio pero empezamos a trabajar en mayo nosotros, como dos meses y pico trabajamos. Los muebles, mucha herencia, mucho “robo” también a casa de familiares, esa mesa es de mi suegra que creo que nunca más se la vamos a devolver, aquel sillón era del abuelo de Florencia, el baúl que hace también de vidriera es otro objeto familiar. Este mueble que está puesto acá para celebrar o para ofrecer, siempre lo abrimos y es lindo compartirlo, el confort del espacio atenta contra el espacio para los libros, hay una competencia porque podríamos tener toda esta pared llena de libros, pero sin embargo priorizamos el espacio para estar.

MR: En la pandemia más dura fue fundamental el hecho de que se pusieran el libro al hombro, a disposición de las personas que no podían venir a la librería. Fue un gesto, una intervención en un momento difícil fue muy importante. ¿Querés contar?

FN: Sí, nosotros en julio del 2019, mientras aprendíamos este oficio de ser libreros, a los pocos meses cayó la pandemia. La pandemia nos generó un efecto positivo, nos permitió detenernos e identificar errores, no solo a nosotros, sino a todo el mundo.

Al principio no se permitía la venta de libros, pero el 13 de abril se abrió la posibilidad de llevar a domicilio. Decidimos poner en marcha una especie de call center artesanal, llevarle el libro a la gente que necesitaba. Las plataformas clásicas funcionaban con envíos carísimos. Nosotros decidimos contraponernos a la situación, cobrar un envío único lo más barato posible para bancar el costo del combustible. Sentimos que teníamos que ir nosotros, no quisimos tercerizar. En un momento de la pandemia dura en el que nadie se veía con nadie, caíamos con un libro para tener esa charla que no podíamos tener en la librería, en la puerta de la casa.

MR: Sí, era resignificar el libro, no como fetiche, si no el libro que el librero te llevaba a tu casa en un momento de desasosiego, este hecho tenía una carga ligada a registrar al otrx en su situación.

FN: Por supuesto, llevar con una sonrisa el libro, tener una micro charla sobre la obra que había elegido leer. Hicimos 600 kilómetros. Llegábamos a donde fuera por una cuestión de vocación de servicio. No nos convenía ir lejos a llevar un libro de 400 pesos, pero lo hacíamos igual porque considerábamos que la persona que nos lo pedía lo necesitaba para atravesar la pandemia como un compañero.

MR: Así se funda un lazo, lo que esta librería logró en poco tiempo fue la sensación de tejido que no es común. Reparar los lazos intersubjetivos y no cortarlos es también importante y Patio Interno cumple esa función.

FN: Sí, de entramado. Muchas gracias, es lindo que vean así a la librería, porque es uno de los objetivos centrales, relacionarnos con la comunidad que nos rodea. Acá no hay prejuicios, a mí me pueden pedir cualquier libro. Con conversaciones sinceras, en ese lazo que se fortalece uno intercede y va acompañando las distintas sintonías de lectura. Somos lectores con librería, no somos libreros.

MR: ¿Cómo forma parte Patio Interno de un mapa de librerías en La Plata? ¿Tenés un proyecto con otra librería? ¿Crees que se pueden organizar colectivamente?

FN: El año pasado hicimos la primera noche de librerías platenses, inspirada un poco como en Buenos Aires, en La noche de los museos, La noche de las librerías. Entre idas y vueltas se decidió hacer el 18 de noviembre en la ciudad de La Plata, por la previa del cumpleaños y ahí por primera vez se armó un grupo de whatsapp con los distintos proyectos de librerías de la ciudad, del partido de La Plata: Villa Elisa, City Bell y el entramado más urbano. Fue interesante, primero acercarse a pares siempre está bueno, conocer otros proyectos que tienen otros perfiles también está buenísimo y empezar a reconocernos como un colectivo, en convivencia, hay librerías que están a dos, tres cuadras.

Ahora se está por lanzar una red de librerías independientes en contraposición también un poco a cómo se creó ese primer encuentro, porque una vez por año es poquito para estar conectados.

A partir de la Feria del Libro de la ciudad de La Plata que organizó la municipalidad, lanzamos un comunicado, que circuló muchísimo, captó la atención de los medios locales y también de las editoriales. Una respuesta al síntoma de las políticas autoestructurales que tiene el municipio. Esa feria se tercerizó, nadie sabe quién es, qué hace,se realizó una feria que lejos estuvo de mostrar la riqueza del terreno literario de la ciudad La Plata, lejos. Bueno, eso fue lo que terminó sellando o nos terminó dando ese impulso de generar una red de librerías en La Plata.

¿Cuántas librerías hay en La Plata? ¿Veinte somos? En el territorio, ¿cuántos somos? ¿Qué significa que seamos 20, 22, 25 librerías? ¿Cuántas personas trabajamos, empleamos, cuántos libros movemos, cuántos eventos hacemos?

Un chico de la red nos preguntó qué hacíamos este fin de semana, iba a ir a un programa de radio y quería contar un poco la oferta cultural, la verdad que fue sorprendente, porque todos tenían algo, “acá viene a leer tal”, “allá va a tocar un amigo”, “hacemos una presentación” y todo con actividades o sea que se demostró que las librerías están vivas y con pretensión de espacio cultural, de vincularse.

Acá viene un fotógrafo, un artista plástico, presentamos algunos libros, pero disfrutamos tanto la música, el arte plástico como la misma literatura. Siempre hay alguna presentación de libro artesanal.

Hacemos un evento Nos vemos en la esquina, se corta la calle, se toma el espacio público, hay toda una cosa medio filosófica y de disfrute.

Vienen 400, 500 personas y no hay ningún problema, hay algo energético de todas sonrisas, incluso hacemos cosas bizarras. La última vez vino un maestro de Artes Marciales Chinas, que tiene un dragón gigante, hizo algo coreográfico performático, es un dragón que ocupan ocho personas que tira humo. ¡Cuándo salió el dragón, la cara de los chicos! Música de tambores. También hicieron una muestra del arte del Kung Fu, vino la campeona nacional de artes marciales, todo muy raro, muy lindo, muy diverso y la gente disfrutando.

MR: Así confirmás la demanda de espacios de intercambio y cubrís los dos perfiles de lectorxs que vienen a buscar y encuentran lo que les gusta y lxs que se sienten ligadxs no necesariamente por ser grandes lectorxs, pero sí hay un espacio que lxs conecta con otras artes.

FN: Cuando se da el espacio y la persona lo permite hago un intercambio ampliando su universo, “¿conocés tal editorial?”, “¿conocés tal escritora?”, “¿tenés ganas de leer algo más disruptivo?”, “fijate, por ahí te va a costar pero al final te vas a sentir bien, mejor”. Cuando la persona se lleva algo que no pensaba llevarse descubre una historia, una editorial, una escritora, eso está bueno. Y acá sucede todo el tiempo. Sucede mucho. El otro día entró una señora que dijo vengo a hablar con el chico que recomienda, porque dicen que recomienda muy bien. Me han dicho, sos vos un librero como los de antes.

Hablo, le cuento mucho a la gente de las editoriales y del mundo industrial de la editorial y nos quejamos juntos de los precios. Les cuento de los valores, por qué el libro sale lo que sale, les abro el panorama de la edición independiente en la medida que puedo. Muchas veces el precio de los libros es tan alto que abre la posibilidad de que la persona se predisponga a recorrer otro sello.

Ahora las editoriales van directamente a las escuelas. Al comprarle el libro a la librería cerrás un círculo virtuoso, donde está recibiendo quien hace la obra, la editorial, la distribuidora, es como un entramado de trabajo.

¿Qué pasaría si nosotros podemos regular la existencia, por lo menos la ubicación territorial de las cadenas de librerías? Suena violento en algún punto, lo entiendo, pero el Estado tiene que regular, tiene que garantizar ciertas situaciones.

MR: Respecto a la circulación de poesía con sus lectores; ¿cómo es la relación?

FM: Los que vienen a buscar un libro es uno muy específico, un título que ya tienen pensado, o también están los que chusmean. Hay mucho movimiento de libros y no tanto que se lleven. Yo no soy lector de poesía, es una contra en este espacio. Leo mucha narrativa, pero nada de poesía. Lo recomiendo también. Sobre todo, cuando alguien viene y dice “tengo ganas de leer algo de poesía” y ahí avanzo por lo que más o menos sé, trato de presentar distintas obras.

Es buena pregunta, muchas veces pienso en eso. ¡La tengo ahí enfrente a la poesía, eso sí! Está en primer plano. No es lo mismo que esté del otro lado en la librería que al principio cuando llegás. También está bastante “desordenada”. Nosotros ubicamos los libros por editorial. El orden es por lo que publica cada sello y no por orden alfabético por autor o autora. La poesía también está por sello y ahí medio que se entremezcla, porque, por ejemplo, Caballo Negro, una editorial cordobesa, tiene narrativa también, Caleta Olivia no, tiene poesía únicamente.

Podríamos escribir mucho más, la charla / entrevista siguió atravesando temas que nos involucran y conmueven, con exquisita música y amigxs que casualmente llegaban a buscar algún libro. Volvimos varias veces después de ese día y seguiremos haciéndolo porque son muchos los motivos que nos encuentran en Patio Interno.
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