La transformación

Reseña al libro La esfinge de Celia Álvarez

Por Patricia Cuscuela

Ser una raíz al ras del suelo / una piedra quisiera ser.

Así comienza Celia Álvarez su libro de poemas llamado La Esfinge editado por Vuelo de Quimera, aclarando su pretensión de transformarse ¿para adaptarse a los cambios?, ¿para protegerse?  Ese es el desafío que obligará al lector a agudizar su atención y así captar momentos, colores, sensaciones que Celia va introduciendo poéticamente.    

  Sus versos se presentan flexibles, dinámicos, invitan a ser leídos una y otra vez, acción necesaria para recuperar los sentidos que aparecen ocultos detrás de la figura de la Esfinge y que finalmente muestran su percepción del mundo con el que se vincula, a veces como espectadora y otras como protagonista.

  Así la poesía de Celia es un montaje de pequeñas imágenes que no son otra cosa que sus miradas, asemejándose a las grandes vidrieras de los cuadros de Hopper que hacen interactuar el afuera y el adentro atravesando, a su vez, cada ámbito en el otro con una luz que se proyecta y transparenta la escena. En esta persistente muestra de la interacción de los espacios y quienes los habitan se  desliza y emerge de sus versos el valor inmenso que da la autora a la historia, a sus tiempos que al transcurrir dejan huellas que no pasan desapercibidas para Celia Álvarez,  por el contrario, ella las atesora lo que puede traducirse como su constante lucha contra el olvido.

  En su soledad invulnerable la autora devenida en esfinge dialoga con las hojas del árbol de la calle que ve por la ventana de su cocina, juega con el tiempo, las horas, los relojes, se trae niña, observa la fragilidad de una flor expuesta al viento o se reconoce como Celias nuevas, rojas alegrías risas escondidas de Celias, pedazos de Celia feliz, Celia monumento, Celia luchadora, Celia sentimental para finalmente preguntarse  si es una esfinge.

Patricia Cuscuela