Susana Thénon, loba esteparia

Victoria Alcala

Por Alicia Rodríguez Loredo

Victoria Alcala (Santa Rosa, 1989), licenciada en letras, bailarina, investigadora y docente se presenta en este ensayo como “una profunda admiradora de Thénon” y nos invita a “ponerle el cuerpo al verso, imaginar la vida de una autora en el cruce con su universo creado y sus inspiraciones”.  Su propuesta, “biografía testimonial y poetizada”, aborda la obra artística de la argentina Susana Thénon (1935-1991) a partir de las cartas de la propia escritora y el testimonio de sus familiares y allegados. Abraza con respeto su misterio, que indaga sin voluntad de develarlo por completo, consciente de la imposibilidad e inconveniencia de la tarea: “esta propuesta es aceptar que el misterio nos atrapa y que, por eso, no he de matarlo”. 

Para comenzar, se acerca al mundo interior de la poeta, con el fin de “descubrir parte de su realidad psíquica y de su potencia creadora”. Se aproxima a los orígenes vitales y estéticos de Thénon, que reconstruye con la ayuda de diferentes testimonios. Estos retratos dejan entrever a una Susana introspectiva y unos padres distantes que llevaron a Thénon a buscar otras figuras y formas de vincularse con su vocación artística. 

La inquietud estética prevalece en sus poemarios Edad sin tregua (1958), Habitante de la nada (1959) y De lugares extraños (1967). Alcala considera este período inicial como fundacional puesto que en él “los primeros elementos poéticos aparecen como gérmenes estilísticos de lo que luego conformará su estallido creativo posterior”. Entre estos, señala el tema yo-cuerpo como central y rastrea en los versos la presencia de fragmentos que expresan el dilema principal del sujeto poético: moverse o quedarse quieto. 

La segunda etapa creativa de Susana Thénon (1970-1982) es considerada de  transición y  de experimentación hacia nuevos lenguajes expresivos y coincidió con el paso de la Dictadura a la Democracia. Desde este marco temporal, Alcala observa cómo los quiebres emocionales y sociales pueden volverse puentes para la transformación de una identidad. 

El poemario distancias (1984) marca la vuelta de Susana a la expresión escrita e inaugura su tercera etapa creativa, que se distingue por la musicalidad y lo metaliterario. En sus poemas, las pausas funcionan como silencios musicales y las distintas tipografías responden a diferentes voces que habitan los versos.  Para comprender esta polifonía, Alcala invita a considerar la cantidad de lecturas realizadas, que rastrea minuciosamente y reconstruye el intercambio con escritores y artistas. Particularmente se refiere a las influencias de tres figuras fundamentales para su desarrollo: Renata Treitel, que tradujo distancias al inglés; la bailarina Iris Scaccheri, a quién fotografió y en quien se inspiró; y  Liliana Lukin, amiga y poeta con quien vivió el compartir poético.

En 1987 Thénon publicó su obra cumbre, Ova Completa, donde reaparece la Susana histriónica, que había sabido lucirse con sus imitaciones de docentes y cantantes en la universidad. A este estilo personal, se suma una lengua desatada, que según Alcala puede anclarse con un espíritu de época del siglo XX en la Argentina: “polemizó y desarrolló un lenguaje cada vez más alejado del logocentrismo que apuntó a cuestionar, subvertir y jugar con diversas temáticas. Se deshizo de las reglas impuestas y liberó a su vez a los lectores de cualquier mandato”. En particular, el tema del género como espacio de cuestionamiento se volvió su lugar de pertenencia. Alcala señala: “su  voz poética planteó la lucha entre la reclusión, intrínseca a la historia de las mujeres, y la mirada deseante, atribuida tradicionalmente al mundo masculino. Su denuncia apuntó al derrumbe de un cuerpo social, hostil e hipócrita. Hacer libremente fue oponerse a todo pronóstico histórico, a toda categoría teórica y a toda visión patriarcal”. 

Para concluir, la autora nos convida con un relato novelado del final de la vida de Susana, que compone con maestría a partir de un collage de voces de la artista. Al final del libro, se ofrecen una serie de herramientas para seguir indagando en la obra de Thénon y en su figura; se nos invita a bucear en el misterio que supone descubrir a un cuerpo hecho de voces que interpelan, porque, como dice Alcala parafraseando a Hesse, “una loba auténtica no tiene un alma unitaria, detrás de la bella y austera forma del cuerpo, vive una multiplicidad de afanes y de estados”.